No sé cómo, ni en qué momento exacto, te conocí. No puedo indicar un espacio puntual en mis recuerdos, con tiempo y lugar del cual pueda extraer mi primera sensación ante vos. Soy en esa medida incapaz de poder rememorar, un hecho único como el haberte conocido; paradójicamente al mismo tiempo sé que te conozco, sé que te he visto antes, sé de tu existencia en mi mente. Olvido, no porque quiera, simplemente no nací con el don de recordar como tú, he olvidado tanto y a tantos que olvido que olvido. Por eso y desde que era un chico, escribo, rehago en letras seres, sentimientos, deseos…
Así, te rehago con pedazos de recuerdos en letras, rehago tu sonrisa, la forma en la que te volteas en la cama, los pies fríos, tus suspiros y finalmente tus silencios.
quereres….
te quiero un infinito, dos infinitos, tres infinitos, cuatro infinitos
te quiero lo que dura un recreo infantil en un sueño,
te quiero como un suspiro,
te quiero sobre el aire, las nubes y los chocolates
te quiero como una cuchara quiere a un arequipe
te quiero aquí y ahora…
te quiero cuando el amanecer raya sobre tu cuerpo
te quiero medio día, media noche
te quiero con sabor a chocolate
te quiero sobre un par de letras que dicen tu nombre
te quiero al quedarte dormida y escuchar la respiración
te quiero cuando te sientas al lado de la ventana…
cacerolas y otras cosas que se pueden llevar en un bosillo
y usted, parece que se va adentrando en mi vida, mis letras, mis amaneceres; sin mayor preámbulo usted ha comenzado a desplazar mi soledad por sus manos, su forma de reírse, su forma referirse a mi como si yo no estuviese. Yo generalmente me guardo en cacerolas y me meto entre los bolsillos, a veces salgo y me desparramo sobre una sonrisa en mitad de la calle. Y entonces usted llega, como si nada, así como así; pero bueno; a mi me gusta sentirme revuelto, licuado…
Esperanzas, Desesperanzas y otras cosas que se guardan en tarros de galletas
Y fue así como un buen día después de levantarme, decidí guardar las esperanzas, una a una las recolecte, para algunas necesite la ayuda de 3 vecinos y otras que estaban debajo de la cama, tuve que sacarlas con pinzas, algunas estaban amarradas con sus patitas al sofá y una que era alargada creyó que era buena idea esconderse debajo de la tapa de una olla. Al cabo de un par de horas y habiendo reunido a todas mis esperanzas en un caja de cartón, me dispuse a hacer lo mismo con mis desesperanzas, éstas un poco más evitativas, se escabulleron por entre los huecos del piso y apenas tuve tiempo de alcanzarlas con mis dedos, algunas se volvieron escurridizas como jabón e intentaban jugar conmigo; me demoré el doble de tiempo con mis desesperanzas pero finalmente se logró.
tomé mi tarro de galletas, metí esperanzas y desesperanzas juntas, lo cerré y me fui a jugar rayuela.
Érase una vez
tal vez fue como Alicia lo describe al caer hacia el mundo de las maravillas. Estabas allí, mirando, observando, viendo; yo caí mientras me mirabas, me imaginé navegando en un pequeño barquito sobre tus pupilas, imaginé que me defendía de los embates de tus cambios de color, cada parpadeo era un tornado al me enfrentaba a con mi barco de papel. No sé bien en qué momento, pero creo que fue por tu expresión que me devolví nuevamente a tu mirada, a rehacerme frente tuyo… yo solo pasaba a preguntarte por un teléfono, yo solo pasaba y vos me traspasaste…
días claros y chocolate oscuro
con el primer suspiro del día supongo que ella me prepara un chocolate, el aroma invisible viaja hasta mi cuarto y se mete por debajo de las cobijas, tiende a acariciarme suavemente y es allí cuando comienzo a mirar de reojo el amanecer. El aroma se transfigura en sensaciones a través de mi ser; luego aparece esa textura fina sobre mi lengua, el sabor amargo toma a mi rostro desprevenido y lo transforma en otro, sé que solo es una pequeña e ínfima barra de chocolate, pero ese momento… si me llamas a la puerta… no estoy…
de cerca nadie es normal
Allí estaba ella, ordenando una y otra vez sus billetitos, como si fuesen juguetes o frijolitos.. en orden, en color, por la cantidad de ceros, por la forma en la cual posan los héroes patrios… a veces me pregunto si ordena asi las esperanzas, los quereres, los adioses, si cuando entra a su cuarto deja sus sonrisas ordenadas, si ordena las tristezas por color, tamaño, por duración…¿tendrá orden para las lágrimas y las sonrisas? ¿tendrá un cajoncito para guardar las nostalgias?
luna chocolates y otras actividades de extraterrestres
quien se iba a imaginar que por la avenida de las teclas Angelita se encontraría finalmente sobre el borde del piano. Tal vez no sería la primera o la última vez, si una de las pocas veces que tomaba una decisión sin meditarlo, sin pensarlo, sin echar la cabeza para atrás llena de pensamientos, en aquella ocasión y al borde del piano, dejo caer su mano sobre la mesita de madera donde se encontraba un viejo chocolate. A pesar de su aspecto un poco rancio, con el empaque dorado un opaco, ello lo tomó y se quedó mirándolo. Casi ida, se le vinieron una incontrolables ganas de buscar entre su bolso el pasaporte ya caduco (sonaba »la vie en rose de Edith Piaf») en ese momento una partecita de su alma pareció romperse brevemente. Fue entonces cuando tomó sus llaves un poco de ropa y se dirigió hacia el aeropuerto, esta vez, iba con pocos destinos, su tía en New York, el primo en Barcelona, el padrino de primera comunión que se mudó a Estambul hace dos meses, los compañeros de clase de 5 semestre que había despedido hace 3 años… por primera vez sentía que las opciones le venían una tras otra, ya no se sentía atada a ella misma. Aun seguía con el chocolate de envoltura opaca en sus manos… lo guardo en medio de su cartera y se dijo a si misma que el día que tocara nuevamente tierra para quedarse lo dejaría al lado de un piano.
Lo curioso de esto es que he ido a Barcelona, a New York a Estambul… y en todos los sitios he encontrado un chocolatito al lado de un piano… supongo que ella siempre decide quedarse… que una parte de ella se queda y la restante sigue volando…
regalos
un día cualquiera a una hora cualquiera llegaré a tu casa sin que vos estés aun… en la puerta le colocaré tu nombre, en la ventanas dibujaré una sonrisa de chocolate, sobre la alfombra pondré audífonos blancos de los cuales se escuche un sonido de ballenas, en la pared de tu cuarto pondré mis fotografías de cielos y nubes para que recuerdes lo cerca que esta el infinito… y cuando todo este listo, me sentaré pondré en mis piernas una sonrisa y te esperaré….
cuando grande….
cuando grande quiero que me dejes jugar y pintarte con temperas, quiero un escudo de papel, que en las noches me leas cualquier cosa y te emociones con las letras, quiero sentirte como suspiros, verte en la noche mirando la noche, llevándome contigo a un lugar extraño en el pensamiento.
cuando grande quiero ser pequeño…