Porque sencillamente hoy quiero estar conmigo, en solitario, en mis palabras y finalmente en silencio. Porque mi cabeza anda a mil como autopista, porque no quiero excusas, ni saber si son validas, hechas o maltrechas. Quiero el estar, el sencillo hecho de estar, sin razones, sin motivos, sin otra causa que aquella voluntad que se con-mueve por el ir y estar. No obligo al salto, mas bien a veces maldigo a los cuatro vientos el no sé, la duda, el instante que pende de un hilo sin decisión. Reconozco que fui un nudo de dudas, reconozco que me deje engañar por el sinsabor; ahora abogo por el salto, por la acción, por ser parte del acto del teatro, quiero el movimiento contínuo…
soy de los que ahora saltan al abismo e ignoro mi destino… debe ser por eso que me gusta Alicia… ella persiguió al conejo y saltó…
Sobre una historia de un llavero y una cartuchera morada
Aún se me hace extraño por no decir casi paradójico que Maria Pau me dejara en mitad de su pupitre, generalmente tiende tomarme entre sus manitas, a darme vueltas, a morderme y de vez en cuando a perderme entre el maletero… pero ya van a ser casi dos semanas y Mapau como yo le digo, no aparece, no habla, no me llama, no me busca, no abre su cofrecito donde tiene metidas tres tarjetas de corazones, una crayola y un borrador a la mitad. Tal vez sea la soledad, pero me he comenzado a hablar con una cartuchera morada, alli viven dos juguetes un carrito de plastico azul y una bailarina con el pelo pintado con kilométrico.
Solo espero que un buen día llegue de nuevo Mapau y se de cuenta que este llavero carga la llave de su corazón.
Galletas de chocolate
depués de un par de copas la galleta de chocolate no tenía ni la menor idea de lo que podría pasar; se deslizó en la lonchera como tiende a suceder cada sábado y se dispusó a ir en compañia de la lápiz al colegio. Sin embargo, ese día la acompañaba un tarro blanco que nunca había visto, sin mayor preocupación se estiró y quedó dormida en el trayecto. Hacia eso de las nueva d ela mañana sintió que habría un terremoto en la lonchera, se desperezó sus ojos y antes que pudiera tomar plena conciencia del día, sintió como era mojada por un extraño liquido blanco, la sumergían una y otra vez y ella notaba como perdía cualquier integridad, se sentía blanda, con poca fuerza… antes de quedarse dormida y con el último parpadeo, vió una sonrisa infantil que decia: mmm galletas de chocolate con leche mmmmm
En memoria de Jairo Anibal Niño
Cuando usted se queda en silencio supongo que es porque viaja en un tren, que va toda velocidad hacia el mar y el silencio es producido porque usted toma su paraguas y se va volando por encima del tren. De sus bolsillos deja caer papelitos doblados con poemas y que al llegar a la tierra se transforman en elefantes, lápices, ratones, jirafas y rinocerontes.
Usted toca el suelo de las nubes y escribe en las mismas como los aviadores, lleva cartas a la luna preguntandole si es de queso…
Usted es esa estrellita que pone rumbo a los barcos cuando extravian los mapas en las cartucheras, a usted se le ve en mitad de la noche titilando como si tuviera frío, y termina por arroparse con las nubes.
Cuando la noche esta en silencio… escucho como sonríe usted a lo lejos y en mi alma una sonrisa le responde.
silence… quiet
La unica cosa cierta, es que siempre y bajo cualquier circunstacia se debe estar dispuesto a abrirse totalmente, a sentirse desprotegido, sin mascaras, a saltar a un abismo, a saber que todo se puede perder, a entender que los amores son posibilidades…
que las extrañezas y las idas son tan importantes como los estares…
que los recuerdos no son un sitio lejano del presente sino aquello que constituye una forma de sentir y dar nuevos significados.
Que aquel que salta y sabe que su destino se encuentra lejos de su mirada, sabrá como mirar hacia dentro; entonces ocurre lo indecible: dejarse ir, no por otro sino por el mundo…
y finalmente alli en mitad del mundo encontrarse con un otro.
usted, sus espacios…
usted que me pone la cabeza a 120 por hora con sus palabras, con sus imagenes que huelen a puestas de sol que aun no pasan, quiero ser por un momento su gato, meterme entre usted y el teclado, hacerme sentir con la cola sobre su brazo…
o de pronto volverme su teclado y sentir como le llega la noche, a qué saben sus dedos que oprimieron miles de veces el botoncito de la camara, dejarme hacer consquillas a partir de puntas y comas…
pero un buen día quisiera ser esa parte que usted sencillamente extraña
..
le confieso que aún no me acostumbro a sus silencios repentinos; debo hacerme con el silencio?
o seguir escribiendole letras y dejando espacio entre las palabras para que las llene con su presencia, con sus suspiros…
me gustaria que se apareciera en mitad de una autopista amarilla cantando sin cesar.
que me pusiera debajo de un paraguas de colores y mientras tanto lloviera hacia arriba.
supongo… mejor no supongo… mejor la encuentro… la beso… y me quedo en usted…
que hacer
qué hacer, hoy me enamore profundamente…
de un par de letras, de una mirada de 4 años que ensuciaba las hojas de un libro infantil
del estar perdido y con peso de libros
de un pensamiento que vino desde lejos… porque usted anda lejos…
una vez
una vez… la amé y sentí que el corazón se me partía a pedazos, la amé con mis pelos en mi cabeza y con la tinta que quedaba en mis manos después de escribirle, la amé y coloque su nombre por donde iba; dibuje su nombre en decenas de vidrios de buses, en las servilletas de los aviones que dejaba escondidas en las revistas de dutyfree, en las montañitas de azucar que derramaba sobre la mesa, en los cuadernos, en la aceras cuando utilizaba tizas de colores, en los tableros mientras dictaba clase, en los periodicos donde rayaba con marcadores sus iniciales en los titulares, con marcadores sobre su dorso, su espalda… qué locura amarla de esa manera, qué locura verla entretejida en mis letras. Y una vez, un día cualquiera usted se fue, yo me quede resignado un poco a seguirle escribiendo su nombre… ya no sobre su cuerpo, solo seguirla escribiendo, para recordarla… y poco a poco se comenzaron a distanciar las letras de su nombre; aunque a veces vuelvo y tomo una taza de azucar, la volteo y escribo su nombre, me sale una sonrisa y me visita un recuerdo.
suposiciones, esas cosas que no llevan a ningún lado
supongo que usted se despierta y sonríe con un sol un poco mas ecuatorial, supongo que se dirige hacia la cocina o el lobby en busca de un café un poco oscuro. Supongo que siente cómo la mañana se desvanece entre sus dedos y tiende a hacersele tarde para los quehaceres cotidianos. Supongo que cuelga una foto, que toma otras tantas, que escribe en su pequeño diario y lo colorea de dibujos imaginarios…