quiero verte amanecer y luego verte crecer
quiero perderme para volver a hacerme
quiero encontrarte sin buscarte
….
(!)…
la vida ése paréntesis, y vos dejándome suspenderme como tres puntos de tu mirada…
quiero verte amanecer y luego verte crecer
quiero perderme para volver a hacerme
quiero encontrarte sin buscarte
….
(!)…
la vida ése paréntesis, y vos dejándome suspenderme como tres puntos de tu mirada…
Sabor a limón
agridulce de día
amargo en mi vida,
mi noche sabe a limón;
soledad que te marca
humareda de tinta
que se desborda a la ida.
Amor que se va
entre lágrimas que piden más
y el ambiente que pide hablar.
Dónde esta
aquel triciclo veloz
que nos enseño a volar.
Mañana nos veremos al andar
bajo el sol que sabe a limón.
Tu cuerpo
es el que sabe a melocotón
y de vez en cuando a limón,
beso sin saber
entre mis sueños
y entre estos versos,
con tus besos me voy a un cielo
de rosas y flamencos;
será de canela tu candor
o tal vez la ilusión un triste rumor.
Sabe a sabor
de melocotón
sabe a jardín de cristal
a fresca hierbabuena
a dulce de saxofón…
Por eso me gustaría
quedarme al lado de tu cuerpo de melocotón
y no en la vida que sabe a limón.
La vida, para algunos es una sucesión de eventos resquebrajados por una sutil melancolía
Ahora no, tal vez después o quizás nunca…
El amor originario no aparece nunca en su pureza, sino bajo múltiples envolturas y formas, como confianza, humildad, devoción, serenidad, fidelidad, pudor, reconocimiento, pero las más veces como anhelo y tranquila melancolía.
(Schlegel)
el instante que sabe a medio limón, ese que queda a medio camino de tu voz, ese medio beso al despertar…
Anotaciones de tríptico
para vivirte en tres colores
para soñarte en tres tiempos
para quererte en tres espacios
para sentirte en tres estaciones
para volverte a amar en tres segundos de espacio
para ser tres puntos suspendidos de vos…
porque un día te besé al lado de un río negro,
porque un día desperté a media sabana de tu voz, me crucé tres cadenas de mosquitos y me escondí entre matorrales,
porque cerré los ojos al saltar al río,
porque no quise dejar de abrazarte en la tarde,
porque caminamos sobre el agua y pequeñas piedrecitas,
porque no tengo razones que aludir…
porque sencillamente quiero vivirte, entre mis letras, mis espacios, mis punticos suspensivos y de paso en uno que otro abismo…
breves y austeras respuestas a una pregunta que hiciste en un mañana
por qué amarte…
parsimonia, deseo, café, pequeños pedazos de hielo entremezclados, perdidos y ausentes,
y mientras vos… tomando el pitillo hundiéndolo a pequeños pasos, deshaciendo la crema chantilly en tus labios,
pequeños lapsos de cotidianidad
pequeños momentos en los que me enamoro por segunda vez.
en mitad de una calle de universidad
en mitad de edificios y vidrieras
en mitad de vos y de mi…
un pequeño papelito
una propuesta con letricas y días de la semana…
sin meditar
tan solo en presencia de tu mirar…
un suspiro de…
(si)…
si(!)…
y tu presencia se va diluyendo entre mis rutinas y los quehaceres cotidianos; comienzo a extrañarte en mis desayunos solitarios, en mis letras…
te espero al final de la tarde y desde el comienzo del alba… que quiero besarte…