conversación con uno de mis pacientes psiquiatricos

-¿qué pasa semi-amigo?
-estoy triste, ando triste, tengo mucha tristeza
-pues comparta. No sea tan envidioso.
-¿no sabe qué es estar triste?
– pues no, le digo que comparta y no me da, egoísta, mal amigo
– ¿y cómo se supone que la comparta?
– pues, deme un poquito, sáquela de la bata y deme.
– es que no la tengo en la bata, esta dentro.
– ¿qué es dentro?
– cuando uno tiene tristeza, la tristeza es algo que esta adentro del cuerpo, como el corazón, entiendo porque no le puedo dar.
-envidioso, -él se va, me voltea a mirar, me da un abrazo. No creo que entienda lo que dije, pero si lo que ve-

el otro

En algunas ocasiones me gustaría que ese otro, dijera ciertas palabras, murmure ciertas frases en la noche o sencillamente durante en día, lo dijera sin pensarlo, sin meditarlo… casi como una respuesta automática, casi como un buenos días, chao o hasta mañana. Me gustaría escuchar esas palabras para sentirme un poco vivo en el otro, para saber que soy yo al que se dirijen esas palabras, y así poderlas masticar entre los sueños, me gustaría quedarme con las palabras del otro brevemente, ser egoísta con esas palabras pequeñitas, inscrustarlas y escucharlas al oído…

hoy me siento triste… hay días en los cuales sencillamente me siento triste.

necesidad

esa necesidad de leer, de encontrarme un poco en ese desconocido mar de letras de otro, del estar bajo otro estar; a veces se me hace tan difícil…

Eliot, el imitador de Dean Martin

debo vivir en un apartamento de 40 metros cuadrados, la sala queda subyugada a la cocina y, a mitad de la entrada es inevitable tropezar con el tocadiscos. Tengo una colección del rat pack en desorden como en mi cuarto de ropas; apenas son las tres de la tarde comienza a girar «Kiss Me, Stupid», suena e intento limpiar el cuarto, la sala atestada de cigarrillos y las botellas de brandy.
Me converti en el imitador de Dean Martin a los 13 años, tal vez fueron las colecciones de papá o el bus que me llevaba al colegio que no dejaba de sonar esa voz, oscura, extraña…
ahora el mundo no difiere mucho de las canciones, voy al casino y le canto a tres borrachos, dos bailarinas cansadas de la noche, una mujer pérdida entre sus penas, un el celador que cuando yo termino de cantar sale a avisarme sobre las noticias del día…
es extraño, la vida se me convirtió en un acetato, cada cieto tiempo le doy vuelta y comienza de nuevo, hay breves espacios con ruiditos de fondo como cuando la aguja pasa de cancion en cancion…

el vuelo

Javier nunca se habría dado cuenta que una vez mas, estaba cerca de lo inevitable; de eoncontrarse consigo mismo diferente, cambiado, extraño y ajeno a lo que siempre fue, y es que desde marzo de ese año cuando vió un mensajito de facebook de su amigo en Barcelona, tomó sus maletas y se encaminá hacia la nada del camino, tal vez llevaba como dos caramelitos noel entre sus pantalones que apenas le alcanzaron para la llegada a Madrid.
Ahora que no tenía motivos paras el estar, para el encontrarse en ese instante y momento, habia decidido que era hora de tomar nuevamente el vuelo pero en dirección contraria…

mas descripciones

y es así, que soy,
un chico contradictorio en las mañanas y que en las tardes intenta ser consecuente, que de vez en cuando le gustaría despertarse con la cámara en mitad de la nada a tomar fotos de personas desconocidas; que es inevitable tener pan al desayuno y café con leche, una vez me medí y dio 1,73 con zapatos negros comprados por mamá.
Me gusta estar con una canción, y aprendí a colocarle a cada día su soundtrack, el primero fue con el opening de Closer, y el de hoy es Henry Gorecky que tiende a salvarme de vez en cuando.
Debo decir que extraño a mucha mucha gente para tener 27 años. Que es por eso que no me gustan las despedidas, que ahora siento lejos a tantos, que de vez en cuando miro mis agendas para revisar mis escritos y acordarme…
No me gustar estar 8 horas en una oficina o en consultorio aunque lo haga. Extraño esos días, de estar sentado en el pasto bajo el sol, sintiendo quemarme el cabello por el calor de medio día, de estar en clase y aprender cosas tan extrañas…
Me gusta saber que no recuerdo nada de la infancia, que puedo vivir con eso, con saber que mi vida comienza a los 13 años, que veo mis fotos y nunca he podido recordar cómo o cuando pasaron esas cosas de las que hablan mis padres; me gusta contar mis historias una y otra vez, porque se me olvida haberlo hecho.
Me gusta saber que hay días en que lo entrego todo, y otros soy tacaño y me doy a pedacitos, que alguien me quito algunas mascaras de letras y salté.
Me gusta tomar emulsion de scout, y que la gran mayoría detesta, me gusta a veces estar bajo la lluvia y sencillamente caminar, caminar por largos trayectos con mi música y mis pensamientos dándome vueltas sin sentido.
Que odio tomar decisiones, porque siento que en mi hay una gran mezcla de personajes y quereres,
que en muchas veces también soy inefable
que la vida es un paréntesis
(!)…

rato

hace rato que no me ponia a escribir, que no me dejaba llevar por los huecos de la imaginación hacia el ningún lugar, hace rato que no dejaba caer los dedos sobre las letras y escuchaba es click click del teclado… hace rato que tampoco escribía sobre el escribir.

volviendo

se vuelve a la escritura, al aspecto mas básicpo de plasmar una que otra letrica, a inventar y reinventar, pequeños espacios entre caracteres entre lo que me quiero perder, pequeños espacios de silencios matutinos…

vasija de barro y fuego


vasija de barro y fuego
Cargado originalmente por principitodeiris

mis razones, mis sentimientos

pequeñas letras para que puedan moverse en los espacios ajenos y desconocidos; pequeños espacios de monologos…