esos encuentros

en la distancia, por medio de mensajitos breves, apareces repentinamente
quizás me encuentre contigo en las escaleras o saliendo del edificio
quizás tomaremos el ascensor juntos
encontrarme contigo desprevenidamente es la causal de mis sonrisas cuando voy solo y me acuerdo de esto.

me pregunto, cómo se vera una mañana en tus ojos, cómo se despedirá la luna cuando te vayas a dormir, qué sientes con la primera cucharada de cereal en las mañanas, a qué te sabe el yogurt de fresas…

y no te das cuenta

parece extraño que aún,
no te percates
no te des cuenta
no tengas idea
no sientas
y no te imagines
que hay una mirada
que suspira tus palabras
que hay un asombro genuino
que se esconde detrás de las sonrisas

el recuerdo

te tengo en el recuerdo, pero aún así noto que ya eres diferente

estás más cerca, utilizas palabras que antes no te escuchaba y hasta parece que caminas diferente
debe ser cierto que tu recuerdo, se ha convertido tanto en mío que poco a poco tu recuerdo no es tu recuerdo.
¿Ahora entiendes porqué quiero verte?

quereres en silencio (metaforas de no lugares)

Quisiera quedarme tan cerca tuyo que al dormir pueda escuchar tu sueños…

inevitable

lo inevitable es sencillamente lo presente…
lo que se te presenta
aquello justo al filo de la mirada

el asombro, es cuando ocurre frente a otra mirada

asombro

ese asombro que te aparece sin darte cuenta,
ese asombro que te llena la mirada y hace que pierdas el límite
ese asombro genuino y auténtico, portador, ensoñador,

pasa brevemente, se necesita de poco, y a la vez parece eterno.

ensoñación

Debían ser como las 12 de la noche, la música apenas me dejaba escuchar mis pensamientos. Sonaba a Samba a sudor y saltos, me quedaba mirándote como un espectador en medio de la multitud, viéndote girar en ese espacio pequeño; de mí una breve sonrisa sobresalía a mitad de la noche, en mi mente ya no había música, sólo estabas por allí moviendote, girando, danzando.
Al salir, te diste la vuelta y me extendiste la mano, te tomé y seguí sin preguntar, no me importaba de ninguna manera hacia donde me llevabas. Como fiel sirviente te seguía sin ningún tipo de preocupación, no me importaba donde me llevabas… creo que eso fue lo que me gustó…

Ida

dejaste un silencio ensordecedor, un cepillo de dientes vacío y solitario, una camiseta que extraña tocarte en las noches, una sabanas color café que intentan guardar tu aroma, unas pequeñas arrugas en la almohada…

me quedé, en el mismo sitio donde solía dormir, con el brazo estirado pero ya no debajo de tu cuello sino de una triste almohada.

Quiebres

quebrarse, partirse, doblarse, romperse, separarse, rasgarse, abrirse, dividirse

adentro se siente de muchas maneras

esa extrañeza

en medio de un poco de olvido, quiero recordarte
quiero pensarte y embriagarme con un poco de tu rostro en mi memoria
dejarme llevar por los parpadeos inútiles al horizonte
dentro de tanto silencio, quiero escucharte como antes

cierro los ojos, te recuerdo, te escucho y me quedo dormido…