despertares…

el sol apenas toca debilmente tu rostro…

amándote y mientras…. deshaciéndome…
un beso para juntarme…
un abrazo para unirme…

esos paréntesis que limitan a los punticos suspensivos
(…)

inevitable

será inevitable verte partir, verte perder en una multitud de desconocidos que se despiden en un aeropuerto cualquiera, darás ese abrazo con sabor a adiós, será inevitable encontrarte en pequeñas cosas a cada momento: el desayuno de mañana, la silla vacía del compu, las alarmas del celular que aún suenan ahora sin sentido, será inevitable que tus recuerdos se diluyan, se escapen como la arena de mar…

10096

eso es lo que llevo después de todo, 10096 días vividos, 10097 noches es decir cerca de 242304 horas…

ventanas sobre el balcón

aire de medianoche que toca el alma, aire que vienes en la mitad de la nada a saludarme a darme uno que otro abrazo en la mitad de las soledades noctambulas; ¿a qué te saben las mañanas caminante? …

pequeñas hojas…

y por ahí vas dejando tus pequeños libros, una que otra hoja al lado del escritorio; así que me voy encontrando uno que otro suspiro bajo la mañana…
por ahí vas dejando tus cosas y te voy encontrando en uno que otro rincón cuando no estás…

Palito palito palito

-qué vas a hacer entonces pablo, a ti nadie te entiende, y siempre terminas por aqui dando vueltas a las letras, me acuerdo cuando te conocí, creo que fue en al final de una pelí, saliste desprevenido y tumbaste el paraguas sobre mí, claro yo sin poder quejarme no corri las piernas y dejé que literalmente hicieras el esfuerzo de intentar casi que saltar sobre mi; diste tres medias vueltas como pensativo y dijiste -perdón, disculpe…- te dije que no, que lo sentía mucho, estaba ocupado buscando mi libro de cortazar, pero bueno no te quiero recordar lo que ya sabes de memoria, pero si preguntarte el qué haces de nuevo?
-bueno en realidad sigo haciendo lo mismo desde que te invente, ahora recuerdo que carecía de un personaje y apareciste vos en medio de una taza de chocolate recordando a una chica de cabellos negros y ojos no me olvides
-disculpame por interrumpirte, pero creo que no es gracioso decirme que he sido inventado, ya bien tengo el sufrimiento de saberlo desde entonces como para hacérmelo recordar aquí y ahora
-esta bien, esta bien, retomando tu pregunta, estoy un poco dedicado a pensar, pensar un regalo… eso lleva tiempo, no querés dar algo y después sencillamente retractarte a la semana, además siempre he odiado en parte ir a un almacén y buscar un regalo, precios, estantes, colores, gente, vendedores haciendote preguntas pendejas joder…
– y ya pensaste en algo?
-sip, algunas dudas sobre los colores pero en general sip…
-y puedo saber qué es?
-nop, lo siento pero ahora yo estoy buscando mi libro de cortazar..

Sopa de Lentejas

la sopa trae pequeños trozos de zanahoria, huele a viejos momentos, como una de esa fotos de la infancia que uno no ve hace mucho… los gestos parecen traer ese sabor a helado de agrass, a cortinas limón y persianas cafés… y yo contando una y otra vez las mismas historias que nunca recuerdo haber contado…

chocolate

Preparar chocolate puede ser una tarea no tan sencilla teniendo en cuenta el tipo de chocolate con el que se cuenta y el gusto por lo amargo o dulce. Son estos -después de todo- los criterios más importantes en lo referente a chocolates; pero es necesario también cierto tipo de destreza en el batido, he observado -en ciertos casos- algunas consecuencias que bien pueden ser nefastas o peligrosas para un buen chocolate, una de ellas es por ejemplo el exceso de chocolate asentado en el fondo del pocillo, un buen chocolate además de expeler un aroma tranquilizante debe al mismo tiempo poder saborearse hasta el final, de esta manera el ultimo sorbo ha de ser en lo posible un poco más amargo pero sin que ello conlleve a que el que degusta tener el cuncho en su boca… esto por ser además molesto hace que nuestro invitado se sienta incomodo con el chocolate… algo semejante fue lo que le pasó a un tío lejano quien celebraba su primer desayuno como casado y su recién esposa quien era una gran contadora pero pésima cocinera intento sorprenderlo con un chocolate y huevos el primer día. Aquel tío aunque sintió extraño el chocolate en los primeros sorbos habría de ser hasta el final en el cual en un intento de premura por seguir en cumplimiento de los derechos y deberes de la luna de miel, habría de tomarse directamente el cuncho del chocolate, el cual llegaría directo a la tráquea dejándole una sensación de amargura durante meses y que se transformaría en un sentimiento sinsabor con su nueva esposa.
Aunque las excusas de la separación fueron bien distintas, no es posible negar el efecto del poder de una simple taza de chocolate… si se perdió un reino por un clavo no veo porque no pueda perderse un matrimonio por una taza de chocolate.
La preparación ha de iniciarse escogiendo entre la leche o el agua, en ciertas regiones he sabido que cambian esto por aguapanela, que si bien produce un efecto interesante es mejor seguir el viejo estilo de la leche recién obtenida y, es que leche y chocolate parecen ser una pareja además de peligrosa, para algunos puede servir de suave tentación cuando se quiere intentar otros sabores diferentes al del café. Aunque en la actualidad el cacao es de difícil consecución vale la pena probar un poco del chocolate en su versión natural… si ello no es posible, las pastillas de chocolate son un buen aliciente para la mayoría de cocineros, por otra parte una buena preparación requerirá de especies de olor para darle un poco más de carácter al chocolate, entre mis preferidas recomiendo la canela y la pimienta, esta última debe agregarse solo al final en pequeñas cantidades con lo cual se alcanzará un muy distinto sabor frente al cualquier chocolate en general. Esto lo descubrí en una tarde de lluvia cuando al regresar y al estar un poco confundido por el frió tome por descuido el tarro de la pimientas en vez de la canela, ese el problema cuando ambos son casi igualiticos y uno anda pensando en otras vainas, el caso es que cuando espolvoreé la supuesta canela noté que el polvo no era de color ocre sino que tenía pequeños puntos negros y verduzcos que obviamente no provienen de la canela, al voltear el tarro supe que era pimienta y aunque pensé en desechar la taza de chocolate preferí probarla.… lo interesante de la pimienta es que incrementa el sabor del chocolate además de sentir rápidamente ese calor que fue llevado por la lluvia de la tarde…
Bueno, ha empezado a llover, y ello quiere decir que tendré que salir de nuevo a experimentar un poco de eso que pasa por nuestro alrededor, tal vez cuando llegue me prepare un chocolate…

lluvia al otro lado de la ventana

Tomo un poco de chocolate y me quedo mirando por varios minutos la lluvia al otro lado de la ventana, me acuerdo de viejas despedidas, de adioses al lado de la tarde, pequeñas tristezas que te llenan el corazón; pequeñas historietas que cuento una y otra vez, sólo por el hecho de no olvidar, de no dejar que todas esas palabras se diluyan como tinta china en el agua… y apareces vos entre mis pequeños espacios, a mitad de las líneas y letras con sonrisas de amanecer, locuras al rayar el sol; enamorándome de vos en cada amanecer… encontrándote al otro lado de la ventana a mitad de lluvia para finalmente perderme en uno de tus besos…